Lo que debía ser una tranquila y devota jornada de domingo para los habitantes de la comunidad de Santa María Actipac, en el municipio de Axapusco, Estado de México, se convirtió en una pesadilla bañada en sangre que hoy tiene a toda la región sumida en la impotencia y el dolor. Desde tempranas horas, un grupo de ejidatarios dedicados al trabajo de la tierra y al servicio de su pueblo se reunió en las inmediaciones de una capilla local para realizar labores de limpieza, mantenimiento y embellecimiento del recinto sagrado. Entre ellos se encontraba el señor Magdaleno Lucio Salinas, de 59 años de edad, un hombre trabajador y querido por sus vecinos.
Nadie en el lugar imaginaba que entre la maleza y las sombras de la mañana acechaba la delincuencia más despiadada. El ambiente de camaradería, trabajo en equipo y fe fue interrumpido de manera violenta cuando un comando armado de sujetos fuertemente pertrechados irrumpió en el predio. Sin mediar palabra y con una agresividad desmedida, los criminales encañonaron a los presentes con un único y claro objetivo: despojarlos con violencia de tres camionetas que los trabajadores habían utilizado para trasladar sus herramientas. ¿Cómo es posible que la delincuencia se ensañe de esta manera con gente humilde y trabajadora?
LAVALIENTEDEFENSA DEL SEÑOR MAGDALENO Y LA RESPUESTA CRIMINAL
Al verse amenazado y presenciar cómo los delincuentes despojaban a sus compañeros de sus medios de trabajo, el señor Magdaleno Lucio Salinas no dudó en reaccionar. Armado únicamente con la valentía de un hombre de campo y el machete que sostenía para sus labores de chapeo, intentó encarar a los asaltantes para defender la propiedad ejidal y proteger a los suyos. Fue un gesto desesperado de dignidad campesina frente a la injusticia que se desarrollaba ante sus ojos.
Lamentablemente, los delincuentes respondieron con una cobardía y una crueldad incomparables. Lejos de amedrentarse o huir, los agresores accionaron sus armas de fuego a quemarropa contra el campesino de 59 años. Varias balas impactaron en el cuerpo del señor Magdaleno, siendo un disparo directo en la cabeza el que le arrebató la vida de forma instantánea, dejándolo tendido en la tierra que tanto trabajó. Durante la balacera, otros dos ejidatarios resultaron gravemente heridos por proyectiles de arma de fuego mientras intentaban ponerse a salvo entre los gritos de pavor de la comunidad. ¿Hasta cuándo las familias mexicanas tendrán que pagar con su vida por defender lo poco que tienen?
BALACERA Y FUGA EN LA CARRETERA MÉXICO-TULANCINGO
Tras consumir la sangrienta agresión y apoderarse de las llaves de los tres vehículos, los sicarios abordaron las unidades sustraídas y emprendieron una veloz huida del lugar de los hechos. Al incorporarse a la concurrida carretera México-Tulancingo con dirección hacia la comunidad de Santo Domingo, la caravana de ladrones fue detectada por elementos de la Guardia Nacional, quienes ya habían sido alertados sobre el violento atraco en la capilla de Santa María Actipac.
Lo que siguió fue una persecución de infarto a gran velocidad a lo largo de varios kilómetros. Los delincuentes, lejos de entregarse, abrieron fuego contra las patrullas federales, desatando un intenso intercambio de disparos que sembró el pánico entre los automovilistas que circulaban por la ruta. A pesar de los esfuerzos de los uniformados por neutralizar a los agresores, los criminales lograron imponer su potencia de fuego, dejando a un agente de la Guardia Nacional herido en el enfrentamiento y logrando internarse en caminos de terracería para escapar impunes.
IMPOTENCIA Y LUTO EN LA COMUNIDAD DE SANTA MARÍA ACTIPAC
Minutos después del violento tiroteo, la zona de la capilla quedó fuertemente custodiada por elementos de la Policía Municipal y refuerzos de las fuerzas federales, quienes procedieron a acordonar el perímetro para preservar la escena del crimen. Paramédicos del cuerpo de Protección Civil arribaron al sitio de emergencia, pero trágicamente solo pudieron certificar la defunción del señor Magdaleno, cuyo cuerpo quedó cubierto por una sábana blanca mientras sus familiares rompían en llanto a pocos metros.
Los dos ejidatarios heridos recibieron los primeros auxilios en el lugar y fueron trasladados a toda prisa a un hospital cercano de la zona, donde los médicos luchan por estabilizar su salud debido a la severidad de las lesiones de bala. La noticia del vil asesinato de Don Magdaleno se extendió como reguero de pólvora por todo Axapusco, desatando una ola de indignación entre agricultores, campesinos y familias que exigen a las autoridades que este crimen no quede sumergido en las frías carpetas de la impunidad.
¿HASTA CUÁNDO LA DELINCUENCIA ASOLARÁ AL CAMPO MEXICANO?
El trágico final del señor Magdaleno Lucio Salinas pone nuevamente sobre la mesa la grave crisis de inseguridad que azota a los municipios rurales del Estado de México, donde los trabajadores del campo se ven expuestos a la violencia desmedida de bandas organizadas que operan a plena luz del día. Hoy una familia se queda sin un padre, un esposo y un sustento, mientras que una comunidad entera llora la pérdida de un hombre de bien cuya única culpa fue intentar defender su dignidad con la herramienta de su trabajo.
Las fiscalías correspondientes han iniciado las carpetas de investigación para dar con el paradero de la banda de robacoches y homicidas, pero el clamor popular exige resultados inmediatos y castigo ejemplar. La trágica muerte de Don Magdaleno nos deja una profunda Herida abierta sobre el valor de la vida humana frente a la ambición criminal. ¿Piensas que las autoridades deben implementar operativos más duros para proteger a los ejidatarios en las carreteras y comunidades, o consideras que el campo ha sido dejado a su suerte frente a la delincuencia?