Para los caballeros del departamento de Bolívar, especialmente aquellos con un buen pasar económico y canas en el cabello, la aparición de María Angélica Mujica fue como un regalo del cielo. Con un porte elegante, una conversación encantadora y una mirada que prometía comprensión y compañía eterna, esta mujer de mediana edad se convirtió rápidamente en el centro de atención de varios municipios de la región.
Sin embargo, detrás de esa fachada de mujer hogareña, devota y cariñosa, se escondía una de las mentes criminales más frías y calculadoras de los últimos tiempos en el norte de Colombia.
Hoy, tras un impecable operativo de la Policía Nacional, el mito de la “dulce María Angélica” se ha derrumbado por completo, dejando al descubierto un rastro de corazones rotos, cuentas bancarias vacías y hombres sumidos en la absoluta vergüenza.
El “Modus Operandi”: Seducción, té de hierbas y firmas en blanco
María Angélica no buscaba jóvenes impetuosos ni muchachos de su edad; su objetivo eran hombres mayores, preferiblemente pensionados, comerciantes o viudos que vivieran solos y que anhelaran un poco de afecto en sus años dorados. Su estrategia era lenta pero implacable.
Primero, se ganaba la confianza de sus víctimas mostrándose como una mujer sumamente religiosa y servicial. Se ofrecía a cocinarles, a acompañarlos a sus citas médicas y a limpiar sus hogares. En cuestión de semanas, lograba que los caballeros le abrieran las puertas de sus casas y, lo más importante, de sus secretos financieros.
“Era la mujer perfecta. Me hacía sentir joven otra vez, me preparaba jugos deliciosos y me decía que quería pasar el resto de sus días cuidándome”, relató entre lágrimas don José, una de las víctimas que hoy lidera la denuncia en Bolívar.
Lo que don José y muchos otros no sabían era que esos “deliciosos jugos” y tés de hierbas que María Angélica preparaba con tanto esmero contenían potentes sustancias ansiolíticas y somníferos. Una vez que sus víctimas caían en un sueño profundo y dócil, la mujer registraba minuciosamente las viviendas buscando escrituras de propiedades, joyas, dinero en efectivo y tarjetas de débito con sus respectivas claves escritas en papeles de seguridad.
El millonario desfalco que dejó a varios abuelos en la calle
La ambición de María Angélica Mujica no tenía límites. No se conformaba con robar los ahorros de toda una vida guardados debajo del colchón. En varios casos documentados por la Fiscalía, la mujer aprovechó el estado de confusión y sedación de sus víctimas para hacerles firmar traspasos de vehículos, pagarés y escrituras de terrenos en notarías de la región bajo el pretexto de que eran “documentos médicos” o “autorizaciones de salud”.
Cuando los afectados lograban reaccionar del letargo químico al que eran sometidos constantemente, se encontraban con una realidad devastadora: sus cuentas de ahorros estaban en cero y sus propiedades ya no les pertenecían. Para cuando intentaban buscar a María Angélica, la mujer ya había desaparecido sin dejar rastro, bloqueándolos de todas las redes sociales y cambiando de número telefónico para buscar a su siguiente presa en un municipio vecino.
La noche en que la ley tocó a su puerta
El imperio de engaños de la estafadora comenzó a tambalearse cuando los familiares de una de sus víctimas notaron un comportamiento extraño en su padre, quien de la noche a la mañana pretendía vender su casa de campo para entregarle el dinero a su “nueva novia”. Tras una serie de sospechas y un sigiloso seguimiento, los hijos del afectado descubrieron el historial de transferencias bancarias a nombre de María Angélica.
La denuncia formal ante la Policía de Bolívar activó las alarmas de la Seccional de Investigación Criminal (Sijín). Los investigadores descubrieron que el nombre de María Angélica Mujica ya figuraba en al menos seis expedientes diferentes bajo modalidades muy similares de hurto calificado y estafa agravada.
El operativo de captura se llevó a cabo en un sector residencial donde la mujer ya se encontraba frecuentando a un próspero comerciante de ganado de la zona. Al verse acorralada por los uniformados, la mujer intentó identificarse con una cédula falsa, pero el cotejo de sus huellas dactilares reveló su verdadera identidad y las múltiples órdenes de captura vigentes que pesaban sobre ella.
Un debate que enciende las redes sociales en Colombia
La captura de la considerada “viuda negra” de Bolívar ha desatado una ola de comentarios en Facebook y otras plataformas digitales. Mientras que miles de usuarios exigen la pena máxima para la mujer por ensañarse con personas de la tercera edad y jugar con la salud y los sentimientos de los abuelos, otros abren el debate sobre la soledad en la vejez.
Muchos internautas señalan que estos casos ocurren debido al abandono familiar en el que viven muchos adultos mayores, lo que los convierte en presas fáciles para personas inescrupulosas que les ofrecen un mínimo de atención y afecto fingido a cambio de sus fortunas.