En los últimos días, las salas de urgencias de varios hospitales han comenzado a recibir pacientes que comparten una historia aterradora y un mismo culpable: un pequeño cubo de colores, suave al tacto y aparentemente inofensivo. Lo que comenzó como una moda de “juguetes sensoriales” para aliviar el estrés, se ha transformado en una trampa mortal debido a un nuevo y macabro reto que circula en la plataforma TikTok.
Hablamos del famoso NeeDoh, específicamente el modelo “Nice Cube”, un juguete de textura gelatinosa que los niños adoran apretar. Sin embargo, una tendencia viral está incitando a los menores a meter estos juguetes al microondas para “cambiar su textura” o hacerlos más flexibles. El resultado es devastador: el juguete se convierte en una bomba de gel hirviendo que explota al contacto, provocando heridas que cambian la vida de una familia en cuestión de segundos.
“Gritaba que se estaba quemando”: El drama de las familias
Uno de los casos más impactantes es el de Caleb, un pequeño de apenas 9 años. Como muchos niños de su edad, Caleb vio en redes sociales que si calentaba su juguete, este se volvería “más divertido”. Sin dudarlo, lo puso en el microondas por solo un minuto. Al sacarlo, el cubo explotó, rociando su rostro y manos con una sustancia química y pegajosa que ardía a temperaturas extremas.
Su madre relata entre lágrimas que los gritos eran desgarradores. “Traté de quitarle el material de la cara, pero era como pegamento caliente, se le quedaba pegado a la piel”, confesó. Caleb terminó en la unidad de quemados, con el rostro hinchado y un ojo cerrado por la gravedad de las lesiones. Por un milagro, no perdió la vista, pero las cicatrices psicológicas y físicas tardarán años en sanar.
Pero Caleb no es el único. En Indiana, una niña de 12 años sufrió quemaduras similares cuando su juguete estalló apenas abrió la puerta del microondas. El vapor acumulado y el gel sobrecalentado actúan como metralla, impactando directamente en las zonas más vulnerables: los ojos y el pecho.
¿Por qué es tan peligroso?
Estos juguetes están diseñados para ser apretados con las manos, no para ser sometidos a fuentes de calor. El interior de los “squishies” suele contener polímeros y compuestos químicos que, al calentarse en un microondas, generan una presión interna insoportable para la capa de goma exterior.
Al romperse la superficie, el líquido no solo sale disparado, sino que tiene una consistencia “látex-adhesiva”. Esto significa que, a diferencia del agua caliente que resbala, este gel se adhiere a la piel humana, continuando la quemadura incluso después de que el niño intenta quitárselo. Los médicos advierten que estas son quemaduras de espesor total (tercer grado), que a menudo requieren injertos de piel y cirugías reconstructivas.
La trampa de las redes sociales
El verdadero problema radica en la rapidez con la que se propagan estos retos. En plataformas como TikTok, los niños ven videos editados donde parece “divertido” o “satisfactorio” ver cómo el juguete cambia de forma bajo el calor. Lo que los videos no muestran es el hospital, las vendas y el dolor insoportable que viene después.
Muchos padres, confiados de que sus hijos están “jugando tranquilos” en su cuarto o en la cocina, no sospechan que un tutorial de 15 segundos puede enviarlos directo a una cirugía de emergencia. Los expertos en psicología infantil advierten que los menores no tienen la capacidad de medir las consecuencias químicas o físicas de estas acciones; ellos solo ven un reto y quieren ser parte de él.
Un llamado a la acción: ¡Revise los juguetes de sus hijos hoy mismo!
La empresa fabricante ya ha emitido comunicados advirtiendo que sus productos JAMÁS deben calentarse, pero el mensaje no siempre llega a tiempo. Como sociedad, no podemos permitir que un “algoritmo” dicte la seguridad de nuestros hogares.
Queremos saber tu opinión:
¿Sabías que tus hijos o nietos están expuestos a este tipo de retos sin que te des cuenta? ¿Crees que las redes sociales deberían ser más estrictas y eliminar estos videos de inmediato? ¿Has visto estos juguetes en tu casa?
¡Cuidemos a nuestros pequeños, la curiosidad no debería costarles la salud!